El arte es un reflejo de la sociedad, sus contextos políticos, culturales y hasta bélicos. Prueba de ello son los monumentos conocidos como Spomenik, los cuales se reparten por todo el territorio que alguna vez perteneció a la ya extinta República Federal Socialista de Yugoslavia.

Foto de Michael Kötter

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Construídos entre 1960-1970 estas formaciones arquitectónicas, de estilos futuristas, fueron pensadas como memoriales de la Segunda Guerra Mundial, erguidos en lugares donde habían ocurrido enfrentamientos importantes o donde anteriormente existían campos de concentración.

Foto de wyriwys.tumblr.com

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Y aunque estos monumentos fueron muy populares en la década de los 80 como atractivos turísticos, con la disolución de la nación yugoslava, pronto los Spomenik pasaron a repartirse por Bosnia, Croacia y Serbia principalmente.

Foto de wyriwys.tumblr.com

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De alto valor estético y simbólico, aún reflejan el progreso revolucionario de Yugoslavia frente al ejército nazi al ser encomendadas por el presidente de la nación socialista Josip Broz Tito a escultores como  Dušan DžamonjaVojin BakićMiodrag ŽivkovićJordan y Iskra Grabul, además de arquitectos como  Bogdan BogdanovićGradimir Medaković.

Foto de wyriwys.tumblr.com

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Sin embargo a pesar de que dichos monumentos cuentan con un estilo particular bastante llamativo, con la fragmentación de Yugoslavia fueron destruidos o, con suerte, dejados a la voluntad del tiempo.